¡Abrazos de vida!

¡Abrazos de vida!

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero en este caso no hemos tenido que sufrir la versión de «Grease» o «Dirty Dancing» 2, pues lo que ha sucedido, de lo que hablo, no sólo no ha sido malo, sino que ha sido MÁS que bueno. Obviamente con los «guionistas», «productores», «técnicos» y con todos los «ensayos» llevados a cabo esta «segunda parte» estaba destinada a triunfar… Pero nada de esto hubiera sido posible sin la incontestable actuación que, una vez más, se volvieron a marcar los dos protagonistas, en una isla, esta vez más cerquita de la península.     Hablamos de la Ultra y la Marathon de Mallorca, y hablamos, como no: de Sonia Escuriola y David Mundina, que parece que ya no saben vivir sin «liarla parda» (jejejej). Así, quería volver a felicitaros y, como tanta gente ha hecho y vosotros ya sabéis (muchísimo mejor que yo), animaros a que no bajéis la guardia, que aún queda caminito este año y espero seáis capaces de recorrerlo disfrutando y soñando tanto. Pero el tema de la entrada hoy es un poco otro (aunque tiene que ver con todo esto).   ¿Veis la foto de arriba no? Es un momento íntimo lo sé. Pero me sirve de perlas para explicar lo que quiero decir. Hay pocas imágenes en el mundo que contengan tanto sentimiento como éstas. Resulta curioso, incluso paradógico, pero el abrazo después de haberlo dado todo se acaba convirtiendo en la mejor imagen para resumir más de 100 km tensionado y reventado por los caminos de la vida. El lunes por la noche Valentí Sanjuan (no sé...