El miedo no sirve para nada

El miedo no sirve para nada

El otro día estaba haciendo una «bajadita complicada» con la bici y se me ocurrió la reflexión/idea en torno a la cual voy a hacer girar la entrada de hoy. Realmente no era una «trialera». Realmente ni siquiera era una «senda». Realmente era una pista jajajajja. Pero era una mierda de pista. Llena de agujeros y un montón de piedras sueltas. El caso es que lo que quiero decir es que para la mayoría de los que probablemente podáis leer esto no sería una bajada difícil, si tenéis experiencia con la bici pues hasta podríamos calificarla de fácil, pero para mí requería su punto de concentración: noté que bajaba tensa, como muchas otras veces en distintas situaciones, y cuando llegué al llano y mi cabeza ya iba más fluida empecé a imaginar lo que quería contar: 1. El miedo no sirve para nada. 2. Nunca dejes que nadie te diga que eres incapaz de hacer algo (ni siquiera tú). No es que me guste mucho hablar en primera persona, pero no he encontrado una forma mejor para ejemplificar lo que quiero decir: Nunca fui una niña segura de mí misma. No puedo explicar al 100×100 las circunstancias que contribuyeron a ello, pero el caso es que nunca lo conseguí. En el ámbito deportivo desacertados (por suavizarlo) maestros y mis propios fantasmas se encargaron bien pronto de convencerme de que simplemente yo no llevaba ese «don» en mi ADN. Y no fue porque no practicara deportes (gimnasia, baloncesto, fútbol, natación,etc.). Supongo que ya debéis saber que cantidad no es igual a calidad. Y yo veía lo primero, pero no lo segundo. Y me resignaba. Y esto resulta bastante triste cuando en silencio siempre te ha...