Nuestro universo a medida

Nuestro universo a medida

Estaba pensando sobre qué iba a escribir hoy. No creáis que es fácil para mí encontrar algún tema, alguna idea o algún momento que me transmita algo. Hay veces que me inspira hasta una patata frita y otros días podría tener delante la octava maravilla que no me saldría ni un verso jejejeje. Supongo que depende de muchos factores. El caso (que como siempre, ya me estoy yendo por las ramas) es que buscando tema se me ha ocurrido que quizá bastantes hayáis pensado que qué flipada que estoy, que siempre estoy como pensando en positivo, o intentando motivar o hablando de cosas súper happy flowers pero que luego la vida es bastante más jodida. Y que se nota que aún tengo 23 años, que ya maduraré a hostias. Y bueno, en parte es verdad (dentro vídeo jajajajjaja):   Sí, es de Rocky, ajjajajajajjajaja. Y sí. Es verdad pues el mundo no es todo «alegría y color». Pero, por otro lado, no es nada verdad pues si estamos aquí es precisamente para vivir esos momentos de «alegría y color». Para, como dice mi madre: «VIVIR EN VOZ ALTA». Y claro, si quieres lo bueno «tendrás que soportar los golpes». Pero eso no es malo. Son simplemente circunstancias que nos recuerdan que seguimos vivos.   Así, reflexionando de nuevo acerca de todo esto, reflexionando, valga la redundancia, acerca de la seriedad de mis reflexiones me he dado cuenta de que no tienen porque ser serias para ser importantes. Quiero decir, que, aunque parezca que siempre estoy redundando en lo mismo, al final es lo único que importa: El no callarnos un te...