Zancadas compartidas

Zancadas compartidas

“Junts som més forts” que dicen Sonia y el “míster”, como nos confirmaron en el Montblanc (y de la que ya haremos crónica, y si no, tranquilos pues seguro que no tardan mucho en volverla a liar y tenemos otra aventurilla que relatar por aquí :P). “La alegría compartida es doble alegría, la pena compartida, es media pena”, que dice el proverbio sueco y tantas otras que vienen a confirmarnos que, por mucho que nuestro carácter sea más o menos abierto y que nos finjamos más o menos sensibles, al final todos queremos, todos necesitamos, y por qué no, todos hemos nacido para querer y para ser queridos. Y da igual que ese afecto venga de tu pareja, de tus padres o de tu amigo del alma, el caso es que somos “animales sociales” y al igual que creo que se puede morir de pena me gusta pensar que se puede renacer de alegría. Que un gesto, un abrazo o unas palabras en el momento justo tienen el poder de subir montañas, cruzar continentes y enmendar sueños rotos. Y después de la pastelada del día, que me apetecía soltar, continúo con lo que venía a decir: Que es una pasada el poder compartir pruebas, carreras, afición, y, al final, lo que viene a ser tu estilo de vida, con la persona con la que sueñas y vives tu día a día(como por ejemplo es el caso de David y Sonia), o, con personas que forman parte de tu vida y son realmente importantes para ti. Y a su vez, por otro lado, también es una pasada el tener el apoyo...