Héroes de carne y hueso

¿Sabes una cosa? Yo creo que si te levantas y lo intentas ya estás ganando. A veces creemos que somos conformistas por naturaleza hasta que nos damos cuenta de que no es así. Rotundamente. Es más, te diré otra cosa: nadie lo es. No arriesgar, por miedo a ¿perder? Amigo, si no lo intentas…ya has perdido.

¿Conoces la «zona de confort»? Sí, a lo mejor se está calentito y dices  «así me ahorro disgustos», pero, creéme, también estás restando alegrías y eso sí que no. Viajar, correr, vivir, atreverse… Al elegir un objetivo y avanzar hacia él nos volvemos irremediablemente vulnerables, pero eso radica quizá, en que somos irremediablemente humanos y nos entrega la posibilidad de crecer, de nuevo irremediablemente, en nuestras vidas. Las historias más increíbles las protagonizan héroes de carne y hueso que saltaron al vacío sin paracaídas, sin frenos, pero con determinación.

2ailno3El Team Hoyt formado por Rick, afectado por parálisis cerebral y su padre Dick compite en maratones, duatlones y triatlones desde 1977. “Lo que quiero decir cuando digo que no me siento discapacitado cuando compito es que soy como cualquier otro atleta” afirma Rick y digo yo, que si a éste no se le hubiera ocurrido salir de su «zona de confort» al encontrarse totalmente desnudo de referentes cuando empezó en el mundo de las carreras, probablemente nunca hubiera cumplido su sueño de convertirse en deportista.

Ramón Arroyo tiene esclerosis múltiple, una enfermedad que afecta al sistema nervioso. Ramón no podía correr ni 200 metros. Con el nacimiento de su hijo decidió afrontar y salir de su zona «controlada». No sólo le vino bien sino que actualmente ha conseguido finalizar con éxito un Ironman. ¿Cómo? Pues luchando y no resignándose nunca.  La ilusión y la motivación son sin duda fuerzas motrices en el deporte, pero también en lo profesional y por supuesto en lo personal.

¿Y Andre Kajlich? «Después del accidente me pregunté cómo podría ser feliz en esta nueva vida como discapacitado, y descubrí qué mágica e impresionante es la vida”, explicaba en una entrevista. Rendirse sin duda no fue una opción. Maratón, triatlón, Ironman y primer deportista sin piernas en completar Ultraman, entre otras gestas épicas.

Y es que en este caso, como afirma Jairo Ruiz, campeón de España de triatlón y cuarto clasificado del mundo en esta disciplina, “La discapacidad no puede servir como excusa: hay que buscar qué te gusta hacer y perfeccionarse para intentar ser el mejor sin rendirse, porque no es fácil alcanzar un sueño”.  El almeriense es el único deportista con capacidades diferentes (personalmente prefiero utilizar este término) en la selección de la especialidad. ¿Y? Pues que lucha, vive y desde luego hace tiempo que dejó aparcada la zona de confort bien lejos de sus sueños.

¿Qué quiero decir hoy con todo esto? Pues que no deberíamos percibir la superación personal como algo utópico o fuera de lo común. Como ya he dicho, creo que debemos ir más allá de nuestros propios límites, de nuestra zona C y no dejar nunca que nuestros miedos sean más fuertes que nuestras ganas. Aunque esto suene pasteloso, deseo explicar, que al igual que he dicho arriba que considero a las personas cuyos casos he expuesto, deportistas con capacidades «diferentes» y no «dis» o «minus», pues su diferencia, a supuesto a todas todas, un VALOR y no una RESTA, pase lo que pase y sea cual sea el mal trago al que debamos enfrentarnos (porque los vamos a pasar), podemos resignarnos, y quedarnos en ése estado de «seguridad» auto-impuesta o podemos afrontar con (narices) y empezar a ser felices.

Una cosa que siempre decimos los que competimos es esto de «tu peor enemigo eres tú mismo». Y pornicoledancz_1332473682_96 supuesto es cierto. Ahora estaréis pensando: » pero no puedes comparar las brutales historias de estos héroes de carne y hueso con la mía». Pero te diré una cosa: Eso te importa a ti. ¿Acaso crees que Andre pensó en que tenía «limitaciones» cuando estaba reventando el ultraman de Gales o Jairo tuvo miedo a ser campeón de España porque le falta medio brazo? Venga ya. Como he dicho al principio del párrafo, los límites los ponemos nosotros mismos. Y sin duda estos máquinas, no los tienen.                         Piensa en ello.

Y sobre todo, recuerda que somos afortunados porque estamos vivos.

Laura.

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